Me preparo para visitar a mi amor como todos los días, voy con tiempo, el trayecto se hace corto y el conductor de metro anuncia estación universidad católica, que es en donde desciendo.
Llegado, descanso un poco antes de entrar. Camino por el pasillo largo, pues la sala se encuentra al fondo. No me escucha llegar, esta como afanada en algo. Ago un pequeño ruido para que me mire, levanta su cabeza y me sonríe. Nos saludamos, se encuentra bastante bien. Esta alimentándose con chuño, le han traído dos tazas, una espeso y la otra un poco mas claro. También en la bandeja hay cecina y pan de molde.
Hablamos de muchas cosas. De pronto comenzamos a recordar los primeros días, cuando la trasladamos de urgencia. Me dice que pensaba que pasarían unos pocos días y volveríamos a casa, le digo que yo también pensé lo mismo, sin embargo ya han pasado largos y varios días.
Volvemos a recordar, lo difícil que fueron las primeras horas después de la operación. Pensando en las palabras de los doctores, uno puede imaginar en parte, lo grave que estuvo y que en cualquier momento dejaba de ser. Sin embargo, reflexionamos, solo Dios sostuvo nuestras vidas.
Le digo que eres una luchadora. Me mira y se sonríe, si, estabas conectada a tanta maquina, pero tu cuerpo estaba luchando, ayudado de la batería de medicamentos suministrados.
Es importante decir que nunca me sentí solo. Siempre estuve apoyado por mis hijos, la familia y la iglesia en general.
Gracias a Dios por lo bien que estas, comentamos…… La visita de la ronda de médicos, deciden que es necesario trasfundirla y que en las siguientes horas lo aran.
Nos despedimos, nos damos besitos hablados……te quiero, te quiero…….
Chao mi amor, hasta mañana……….
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